Larga vida al rey

Todo lo que estamos viendo ahora ya lo hemos vivido, en otro cuerpo. En otra línea del tiempo.

Ya te sabes la sensación de lo que estas sintiendo pero ahora lo estas experimentando en otro cuerpo, en otra historia. Es 2026 y siguen existiendo bufones, haciéndonos reir con la parodia e imitacion de lo grotesco de la sociedad.

Aún está esa audiencia estúpida riendo de la tragedia y realidad, en sus caras, sus vidas, y les hacen pensar que es fantasía o novelas.

Aquellos que se escurrían en los pasillos del castillo, lamiendo las sobras de los secretos para alimentar la manipulación. El poder y la extinción de la autenticidad.

Y sí, cada vez que tomo la escritura bajo mis dedos, sea en papel o en digital, mi cabeza conecta con pensamientos de esta persona, también de recuerdos de otra jaula de carne y huesos. Es aleatorio todo lo que recuerdo, a veces tiene sentido, a veces no. Después de un periodo en el tiempo tienen conexión.

El año pasado descubrí que sin importar el tiempo en el que decidiste venir a jugar, hay las mismas esencias de siempre, jugando sus roles distintos y los mismos cada vez. Aburrido y predecible.

Aún hay imperios y reinos donde se gobierna y rige bajo la sangre, y se castiga al despierto.

Aún hay reinos donde su diversión es hablar de otros mentiras, chisme y cosas inventadas para saciar su vacío interno que vienen arrastrado de siglos.

Conoci un portal donde era princesa y jugaba a perderme en los campos cósmicos, conocí otro donde fui la Emperatriz y me trasladaba de espejo a espejo jugando con lo que veía desde la roca del templo, cruce un reino donde fui plebeya y feliz con escribir poesía a los arboles. También dónde pintaba mensajes secretos y hablaba con aves.

Aquella vez que visite el reino donde era ciega y gritaba con esperanza, larga vida al rey. Aun cuando el rey mato a mi familia.

¡Larga vida al rey!