En la última etapa, el viaje concluye,
entre sombras danzan las luces que fluyen.
Despegado de lo mundano, el alma vuela,
en el crepúsculo, su esencia destella.

En el océano estelar de la noche brillante,
navego alto, sobre estrella fugaz vibrante.
Sus destellos, como olas en danza solemne,
me llevan lejos, en un viaje sin nombre.
Entre constelaciones, mi barco celestial,
navega audaz, guiado por luz especial.
En la mar sideral, donde los sueños se abrazan,
mi rumbo traza la estrella que jamás se reemplaza.