En el anillo de Saturno, sombras danzan,
la Emperatriz oscura, reina en su trance.
Entre estrellas, su mirada se extravía,
perdida en un cosmos de amor desafío.

En el desierto estelar, suspiros flotan,
eco de un amor que en el éter brota.
En la noche helada, su corazón yace,
un lamento cósmico, estrella fugaz.
En el rincón más sombrío, la Dama oscura,
tejedora de penas en la noche pura.
Entre susurros gélidos del viento frío,
danza la melancolía, sin alivio.

Bajo el manto nocturno, su figura danza,
la tristeza en su esencia, su eterna balanza.
En el viento cortante, su lamento vuela,
historias de pesares, en la noche se revela.