La doncella está despierta, sobre el mar celeste,
caminando en la laguna,
con los dedos helados y el cabello que deslumbra.
Se imagina la posibilidad de la propulsión por electrólisis del agua,
y la navegación óptica interplanetaria para orbitar la Luna.
Salpica el corazón del caballero y mete la espada en la fragua,
guarda la pureza y salen gotas por la hurtagua.

Saborea las características de la órbita de halo,
lame sus labios y crea un espacio para futuras naves espaciales con su orgasmo.
Mi amor, sabes que te espero allá en Gales,
apaga las estrellas del universo, no tardes.
Determina tu ubicación en relación con la Luna,
sin depender exclusivamente del seguimiento desde la Tierra…
el puente se ha caído allá en Inglaterra.