Agua corriendo por los ríos del deseo, no querías, lo decías y repetías… mira ahora, no dejo tu mente, se ve, se vive y se siente.
Aún si está viajera no está presente, tu sombra plateada, a mí no me miente.

Está mi silueta en medio del lago, reflejo de la luz incadencente del mago. El muelle se encuentra iluminado por el faro.
El circo de la noche lleva su siguiente función, escucha a lo lejos como va dejando por el viento el recuerdo de su canción.

Sueños de Neptuno que terminan en una explosión de constelaciones, al ritmo del tambor llegan más y más emociones.
No quieres abrir tus ojos para seguir soñando, y sin querer en suspiros de madrugada lo vas aceptando.