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Podría recitar poesía o crearte una dulce melodía,
podría escribir sobre ti, los mares y las estrellas…
pero nada me haría sentir como tu lo haces.
Persona hermosa que haces que todos los días, mi corazón salte de alegría, llenas mi mundo de magia y me pones en sinfonía.

Te amo tanto mi humano.

Con estas cortinas rojas de nuestra habitación el ambiente es más cálido y a la vez fresco, tenue luz de sol entra por la ventana. Miro tu cabello de oro mientras el sol lo colorea de amarillo con un brillo delicado.
Mi mano sube de la cintura a tu cabeza en un movimiento suave y elegante, tus pestañas se iluminan como si danzarán con el viento que mi respiración provocaba.

Un viento suave y con suspiros de ilusiones.

Mis dedos tocan tu cabello y comienzo a pasar mis yemas con un ritmo tranquilo, acaricio cada parte de tu cabello brillante, cafuné..
De pronto dos ventanas se abren como el mar del caribe, comienza a despertar…

Mi dulce amor tus ojos abiertos ya están, veo como sonríes mientras tengo mi mano en tu cabeza, bajan delicadamente hacia tu frente, nariz y se detienen en tus labios curvados por la sonrisa más hermosa del universo.
Mueves mi mano de tus labios con ternura y acercas tu rostro al mío, un beso tierno y fresco dan inicio a mi mañana.