Ciudad caótica
Me acostumbro a tus curvas de concreto, debo aceptar que en ocasiones te detesto.
Rodeada de incertidumbre y maldad, entre miles de rostros aún existe bondad.
En tu jungla de cemento y ríos de tempestad, hay una mujer meditando en soledad.
La lluvia moja sus luces parpadeantes, aquí viven seres extravagantes que se creen seres gigantes.
Ciudad enigma
Tratas de ver el lado hermoso de la ciudad.
Curioso…
Vienes de donde veías o sentías color, sabor y viento fresco, ahora todo es concreto, ruido e incertidumbre.
Caminas con miedo a sentir vibraciones por todos lados y al mismo tiempo caminas libre sabiendo que el bien esta allá afuera.
Tan simple de verlo en el metro: desde una señora de mal humor por que el metro se movió de más, y tu empujas un poco y casi arma la batalla.

Hasta la señora que ha salido de otro mundo tocando dos instrumentos musicales como una profesional digna de ir a un concierto y con hermosa voz de otro planeta.
Extraño el cielo del mar Caribe, pero aprender a apreciar la belleza en cada rincón de esta ciudad es más reconfortante para mí.
Podré amar los sitios futuros de mi destino porque sabré apreciar la singularidad y esencia del entorno.
Lo bueno y malo estará siempre presente, lo mejor es aprender a ver lo que lleva luz, bondad, sabiduría y amor.
Aún con tu cielo nublado de contaminación, haces lucir a tus flores con un sol de ensueño, ciudad de enigma.


