Amanecer

Como olvidar ese día, fue un 22 de noviembre, fuimos de campamento a la playa, hacía frío y mi piel se erizada por el clima, mis ojos emanaban felicidad al ver las olas bañadas de estrellas y el ambiente tenía aroma de alegría. Noche de nubes cobijando nuestro panorama mientas me cuentas sobre tu pasado y presente, es como estar por primera vez con un alma sin piel, es como estar con alguien que no necesitas máscara.

A través de la luz de tu tejido nervioso, brillaba aquella aura de calidez y serenidad. Tus labios azules por los rayos de la luna, celosa de que mi admiración no era para ella si no para los ojos de topacio azul.

Tu sonrisa emanaba paz y serenidad, espere tanto por esta plenitud y la noche paso en un cerrar y abrir de ojos, se nos fue en platicas secretas, en conversaciones que no tienes con cualquiera. Esas platicas que fluyen como el viento en otoño y son tan sinceras como alba.

La noche fresca se quedo atrás para darle la bienvenida al amanecer, camine hacia la orilla del mar y alce mis brazos agradeciendo al grande por la bendición de vivir esa experiencia con alguien como tú. Te paraste de la manta tendida en la arena y caminaste a mi lado, me abrazaste y besaste mi frente protegiéndome de la soledad fría que helaba mis huesos.

Aquel calor de tu piel me lleno de ilusión y amor verdadero, nos quedamos juntos mirando el amanecer, aquella dicha de encontrar amor en la parte que faltaba.

Mi pedazo de sol, el hombre del cabello de maíz, con ojos de mar, con la espalda llena de constelaciones y los dientes de polvo estelar.

Quiero amanecer siempre a tu lado.