-Si te describo un poco de mi paraíso, ¿prometes guardar el secreto?
-Sí, lo prometo.
-De acuerdo, ahí va:
Estamos en un bosque, el clima es fresco con brisa de melancolía, tiene un aroma a hojas tornándose rojizas porque el otoño esta cerca.
Alzamos la cabeza, a nuestra vista hay rayos de sol atravesando las hojas de los inmensos árboles que nos rodean.
Hay un dulce aroma de moras y fresas a lo lejos que poco a poco penetra nuestras narices, nuestros pies están descalzos y vestimos un traje fresco y holgado de color azul cielo.
Nos tomamos de la mano y caminamos lentamente, pisamos las hojas que están en la tierra y nos dirigimos a una dirección no planeada…
-¿Por qué dejaste de hablar?
-Porque decidí guardarme el paraíso en mis sueños…

